
Cuando me encuentro conmigo misma, trato de ver el mundo distinto. En medio de su gran caos logro observar algunos espacios que me muestran otra realidad. Pudiera ser un poco ingenua al pensarlo, pero siento que es la única manera de ser rescatados en esta carrera loca en la que se vive a diario.
A veces me desconcierta lo que logro ver, una visión pesimista se apodera de mí y no hay solución a la vista. Pero en otros momentos en los que me concentro muy dedicadamente es como si de repente en frente un lienzo gigantesco quedará completamente dispuesto para ser pintado y no de manera caprichosa. Mis manos entonces resultan expertas de una nueva mirada y en medio de múltiples tonalidades queda impreso la mejor de las pinturas. Aquella en la que me represento viendo un mundo donde puedo ver al otro realmente sin condicionamientos, ni engaños, ni superficialidades. Allí cada persona que observo parece ser distinta, ni mejor ni peor, solo es. Nada más.
Entonces por primera vez siento que estoy mirando al otro realmente como es, y lo respeto más y siento más amor por el. Todo surge así como un milagro, de manera sencilla y sobre todo sin pretensiones, intentando entender como aquel ser humano se mueve en su espacio con su propia aire de belleza, porque allí solo se encuentra su verdadera esencia.
A veces me desconcierta lo que logro ver, una visión pesimista se apodera de mí y no hay solución a la vista. Pero en otros momentos en los que me concentro muy dedicadamente es como si de repente en frente un lienzo gigantesco quedará completamente dispuesto para ser pintado y no de manera caprichosa. Mis manos entonces resultan expertas de una nueva mirada y en medio de múltiples tonalidades queda impreso la mejor de las pinturas. Aquella en la que me represento viendo un mundo donde puedo ver al otro realmente sin condicionamientos, ni engaños, ni superficialidades. Allí cada persona que observo parece ser distinta, ni mejor ni peor, solo es. Nada más.
Entonces por primera vez siento que estoy mirando al otro realmente como es, y lo respeto más y siento más amor por el. Todo surge así como un milagro, de manera sencilla y sobre todo sin pretensiones, intentando entender como aquel ser humano se mueve en su espacio con su propia aire de belleza, porque allí solo se encuentra su verdadera esencia.